
Has partido la inercia
de mi espina dorsal,
no se levantará
ni sentirá más fuerza
hasta que se convenza
de todo este mal
de toda tu sal
sobre mi herida abierta.
Fuera cadenas
que ataban mi ruína,
me doy por vencida
y empiezo a olvidar
para no extrañar
un puñal en un beso
ni ver el reverso
de tu concepto de amar.
Esencia
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