
No puedo negarme
aunque la luz sea distinta
y el diluvio me persiga
con su artilugio en derrame.
Desvanece el silencio
y esa pátina de sombra
que me impregna y me flota
y me empuja del trapecio.
El rumor entusiasta
del dolor de mi corazón
electriza la razón
y su hipocondría malvada.
El aire ha padecido
una mutación fatal
y me arrecia su vendaval
si auxilio a mi latido.
Peregrino al altar
de mis recuerdos de amor
y el tuétano de tu adiós
no es del osario del amar.
Un frío hermético
se hizo hospicio de mí
y aún helada no dejo de sentir
la salpicadura de tu brillo.
Esencia
Porque el Amor no es una camisa que te puedes desabrochar, quitar o cambiar cuando quieras... es una quimera incrustada en lo subcutáneo del alma... donde la esencia de nuestra personalidad que nada ni nadie la cambia.



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