
He temblado en tu tacto
sin que tus manos me tocaran,
he mojado la sábana
con tu verso en mi mano
y he bebido en tus labios
la sed que me nombraba.
He sudado en tu pecho
sin tenerte en mi lecho ni en mi piel,
he sentido amanecer
con la noche al acecho
y he arañado el techo
de tu mismo placer.
He lamido tu espalda
sin tener la balada de su textura,
volcando la locura
donde me reclamabas,
sintiéndome tu amada
y tu fortuna.
He goteado tu fiebre
sin lo caliente de tus espasmos,
y fue ahí donde amarnos
fue más que fuerte
y donde sin tenerte,
más sentí tu abrazo.
He dormido en tus brazos
sin tu regazo dándome calor,
sintiendo el amor
que ambos inventamos
donde nos cruzamos
y no supimos decirnos NO.
Esencia



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