
Se escapa mi luna
y las flores se despeinan,
los sueños se despiertan
de la oportunidad inoportuna.
Una hambruna de llanto
me hace rehén en su boca,
para arrancarme los aromas
que me dejaste tatuados.
Las nubes barren ilusiones
sin mirar su genuflexión,
mientras supura mi corazón
tus poemas y sus emociones.
La soledad se encadena
a los pilares de mis entrañas
descalcificándome el mañana
cual esqueleto de arena.
Los muros se levantan solos
y se repelen las orillas del mar,
no queda ambición por llegar
ni lugar donde llevar mi todo.
Entre las costuras de mi sonrisa
una aguja quedó atrapada,
pinchando está mi alma
que sangra su voz poetisa.
Quedará el envase estropeado
de unos huesos y un gran amor,
nada podré llevarme, ni tu adiós,
al final, cuando mi ser sea sepultado.
Esencia



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