
Se interpone
el amor sobre el amor,
el color del cansancio
al del esfuerzo,
el verbo huir
al de sueño,
el reniego
al latir
y yo,
sin concluir
quedo.
Se intercala
entre suspiros
un hilo
de llantina amarga,
una voz trabada
en muros de ego,
un vencedor celo
que arrasa
la edificada alma
del amor que siento.
Se derrumba
el viento que sostenía
la inercia activa
que mis alas zumban,
la fe y la hambruna
del despertar
sobre el suspirar
de tu locura.
Se paró el reloj
y sus bioritmos,
muertos los mimos
en mi corazón,
cerrado el cajón
de los poemas nuevos,
cerrado el cielo
y la pasión.
Esencia



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