Ciérrame los ojos del dolor y cuando prenda la luz de la oscuridad ven a echar mis lágrimas al pozo que mi lamento quede ronco , que no me quiero escuchar.
Que la boca de octubre lubrique su voz, que sea el corazón quien apriete las urbes y a pesar de las nubes que pierdan su reloj, veamos el sol cuando la vista se nuble.
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