Que llueva por una vez, agua templada,
y bajarán de las gradas mis versos dolidos,
este corazón encogido sabio de la nada
carga la cruz pesada de tus olvidos,
presta al sinsentido de tus versos de amor,
constelación en via de apremio
por mis huecos cayendo mientras regalas mi sol,
ni reconozco tu corazón ni piensas en que lo siento.
Que la serenidad se palpe y deje de ser humo,
y no lloren mis bulbos más humillaciones,
que te repitan las voces ecos de cuan fuimos uno
y haga el puente oportuno hacia el respeto
con uno mismo primero, y con sus sentimientos.
Que de tu adentro salgan las puñaladas traperas,
y sea el poema reflejo de tu paso imprevisto,
si hubo por mí un latido, honralo sangre en venas.
Esencia
lunes, 2 de abril de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario