Abriste el frasco de los vientos
y volaste en ellos con maldad,
la realidad me dió mi merecido,
mi latido...apenas consigue respirar.
Sin adioses, sepultando espectativas,
apretando bridas a cada vena,
aconsejando escenas predeterminadas,
mutilando las alas de mis sueños,
desmembrando el verbo de la palabra
y a la palabra de algo cierto...
Sin mirada a mis ojos ciegos,
con la hombría de plastelina
alimentando la consigna de tu ser
sin ser, sin honor, sin honestidad,
azotando la paz de mis sentimientos
con la fusta directa al pecho.
Sin entenderte quedo en mi lado,
aqui donde he amado como nadie imagina,
donde suspiran las paredes del poema,
con los pulmones en deuda con la vida
que ya no te invita a quedarte en mi,
y me permito decidir conmigo misma.
Esencia



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