
No llegué al infinito, ni sola, ni de tu mano,
no creo lapidado el poema que nos bautizó,
no se fue el sol que dentro sigue soñando,
ni está clausurado nuestro cómplice renglón.
No confisqué tu sentimiento ni su esqueleto,
no venció el reto de confiar en el latido,
no di por perdido lo que conseguimos nuestro,
ni está sin fuego la pluma de los delirios.
No vivi sin defectos, ni me presto a conseguirlo,
no consiento ni permito un tirar la toalla,
se han roto unas ramas pero el tronco está vivo
y no repito un llanto sin embriagarlo de esperanza.
No destemplo espadas ni me confío a la suerte,
no regalo mi muerte a la gente malintencionada,
no me nace palabra con el rencor en la frente
y dejo patente en cada verso mi alma.
No plagio celos ni envidias despiadadas,
no me ahogan las aguas que escupen otros,
no apuesto el todo más que a tu propia carta,
y cedo mis alas tanto como de echo mis hombros.
No me salgo de mi ni en el yo de tu cuerpo,
donde todos los cielos se clonaban de amor,
no me vale un sol que no amanezca por tu pecho,
ni habrá más estrecho vínculo que tú y yo.
Esencia



Muy intenso poema.
ResponderEliminarTe deseo buen año.
preciosa bella forma de plasmar emociones..
ResponderEliminarbesitos y lo mejor del mundo...
Muchisimas gracias aambas por aocmpañar con tal abrazo estas letras tan mías.
ResponderEliminarSiempre esencia.