El viaje del sol
detiene su inercia,
suelta las cuerdas
y apaga su voz,
aprieta el mentón
y el rocío de sus ojos
abrazándose a todo
para quedar en nada,
guardando el alma
donde el amor suspira,
dando salida
a lo que nunca se irá
para no continuar
con la inercia aflijida
de la historia cautiva
de este gran amor,
que se dice adiós
sin despedidas.
Esencia




Que bonito poema, como siempre, lleno de nostalgia, tanto que lo leí más de una vez... ojala pudiésemos no despedirnos...
ResponderEliminarJose Miguel gracias por el apoyo...
ResponderEliminarSaludos esencia.