Caen los grosores del tiempo
por el cuerpo en pétalo tembloroso,
impiadoso retrato de cuerpo
enterocercando el cerco a un nosotros.
Ruedan gigantes sus olas
sin más farolas que las evidencias
fustigando reincidencias que se sobran,
donde obra el amor y la conciencia.
Serpean sin sutilezas mercantes,
destripando carnes de sangre abierta
sin indirectas ni látigos delirantes,
uniendo partes del alma abierta.
Piel de corazón bajando cremalleras
donde atropella la inquietud,
forja el azul del cielo que aún destellatan
como estrellas en similitud.
Esencia




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