
Se desbarata el olor de heno
en un viraje interno de la sonrisa
que a toda prisa se cae al suelo
y rompe el vuelo de su mejor carisma.
Los proyectos que el sol tenía
reservados en armonía para nuestro camino
hacen surcos con el atino de la mala puntería
dando en la celosía de los huecos del latido.
Enmudecen los ojos y el alma disimula
con la apretada cintura que el aire corta,
porvenir de alas cortas que sin vuelo diambula
entre la penumbra que deja la estoca.
La nuez de la garganta raspa de fuego
sin entender el juego que finaliza la partida,
partiéndole a la vida sus frágiles huesos
decapitando el quiero de la mejor poesía.
Esencia
Esencia



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